Zona
auténticamente popular de juego de las palas, nuestra preferida. Se juega frente
a un alto muro, lo que permite que la bola no se aleje demasiado cuando se produce
algún fallo en el juego. Al estar totalmente pegada al paseo del Sardinero, permite
a paseantes y turistas detenerse cómodamente a contemplar el juego, lo que ha
propiciado la popularidad del lugar. Es muy frecuente que las partidas se alarguen
hasta última hora de la mañana, incluso en invierno, lo que obliga casi siempre
a retrasos a la hora de comer. Se ha colocado una placa homenaje a "Manolo Soto",
palista veterano muy apreciado por todos los jugadores de Santander.